12 February 2010

Citius Altius Fortius - Concept

The starting point of the collection is the documentary from 1938 Olympia. Cinematographic milestone and controversial film, it was the first one about the Olympic Games. Leni Riefenstahl, the director, was a pioneer using numerous technical and production advances unusual in that time. But the film was also a propagandistic work of Nazi regimen, with this games they tried to diffuse their ideal of übermensch.

The film shows us the beauty of a body reduced to something inhuman. The orderly mass appear like a landscape where the individual disappears. In this way Olympia becomes an example of how the body is subjected by power. Through physical exercise, authoritarian regimens have controlled and instructed individual, at the same time they have promoted the exploitation of humans by humans.

Any possible difference, any form that subvert the repressive cultural schemes of classification, represents a danger for the system and a threat for the establish order, so he or she should be excluded, isolated and become a monster. The human-animal is persecuted by his/its nature, instructed, normalized and transformed little by little in a human-machine that form part of the mass and doesn’t entail a risk. In addition, this persecuted monstrosity is the evidence of a difference and a deficiency, symbolizes an unfinished body, incomplete and maimed, full of pleats and holes. Because the real body, condemned to decay and destruction is refused in favor of a closed body, without organs or assemblies, leading to a search, always unsuccessful, of a body more divine than human.




El punto de partida de la colección es el documental de 1938 Olympia, dirigido por Leni Riefenstahl. Hito cinematográfico y controvertido, fue el primer documental sobre unos Juegos Olímpicos. Riefenstahl fue además pionera en la utilización de numerosos avances técnicos y de producción indudablemente avanzados para la época. Pero la película también supuso un trabajo propagandístico por parte del régimen Nazi, ya que con estos juegos trataron de difundir su ideal del superhombre.

En él se nos muestra la belleza de un cuerpo reducido a algo inhumano. La masa ordenada aparece como un paisaje donde el individuo desaparece. De esta manera Olympia se convierte en un ejemplo de como el cuerpo es sometido por el poder. Mediante el ejercicio físico, regimenes autoritarios han controlado y aleccionado al individuo, a la vez que han promovido la explotación del hombre por el hombre.

Cualquier posible diferencia, cualquier forma que subvierta los represivos esquemas culturales de categorización y muestre a ese otro que la sociedad reprime, representa un peligro para el sistema y amenaza el orden establecido, por lo tanto debe ser excluido, marginado y convertido en un monstruo. El humano-animal es perseguido por su naturaleza, instruido, normalizado y transformado poco a poco en un humano-máquina que forme parte de la masa y no suponga un peligro. Además, la monstruosidad perseguida es la evidencia de una diferencia y una deficiencia, simboliza un cuerpo inacabado, estropeado e incompleto, lleno de pliegues y orificios. Y es que el cuerpo real, condenado a la decadencia y la aniquilación, es negado en favor de un cuerpo cerrado, sin anclajes ni órganos, lo que conduce a una búsqueda, siempre infructuosa, de un cuerpo más divino que humano.