08 July 2013

Folie à Plusieurs, the story

El mundo de la magia, las supersticiones, los amuletos, los brujos y adivinas, las falsas creencias; en resumen, la mitología moderna. Leyendas urbanas e historias de terror se unen a la cultura popular y nuevas tecnologías, como internet, sustituyen la tradición oral. El miedo y las ideas anticuadas nos dejan indefensos como niños asustados por monstruos imaginarios y sin embargo, la fantasía se convierte en una válvula de escape que nos libera de la responsabilidad de nuestros actos y decisiones.

La primera parte de la colección muestra referencias a la cultura popular, el cine y la televisión. Ingenuas películas de serie B, pastiches de historias clásicas de la literatura donde hombres lobo se enfrentan a vampiros que en realidad son extraterrestres, mientras brujas y zombies realizan oscuros experimentos científicos. Un sinsentido aparente que en realidad funciona de una manera muy similar a como funciona nuestro sistema de creencias y es que, personas propensas a creer en las conocidas como teorías conspirativas creerán probablemente en cualquiera de ellas, incluso en dos teorías contradictorias. Y quien cree en fantasmas, creerá también en el poder de los amuletos y en el de adivinos con supuestas capacidades para predecir el futuro.
“El significado práctico de la manía de las bruja consistía, así, en desplazar la responsabilidad de la crisis de la sociedad medieval tardía desde la Iglesia y el Estado hacia demonios imaginarios con forma humana” Vacas, Cerdos, Guerras y Brujas, Marvin Harris


Nuestra percepción del mundo se adapta a ideas preconcebidas, alterando así la realidad para que esta encaje en la visión que ya tenemos de todo aquello que nos rodea, vemos solo lo que queremos ver e interpretamos los hechos de acuerdo a nuestros valores, ideologías e historia, completando los huecos con una versión más atractiva e imaginativa de los hechos. Una idea reflejada en la colección a través de la ironía, jugando con elementos conocidos de la cultura popular. Los hombres de negro, protagonistas de multitud de teorías de la conspiración, o los agentes del FBI de la serie de televisión de culto Expediente X, todos identificados gracias a sus trajes oscuros. Sastrería tradicional en tejidos como el paño de lana o el tergal (tejido por antonomasia de la España más gris del siglo XX) se deconstruye,  invadida por materiales y fornituras asociados al tribalismo y la contracultura de los años 60: flecos, pieles exóticas en colores suaves como el azul bebé (versión naif de los reptilianos), plumas, conchas, reproducciones de huesos animales modeladas a mano y amuletos.
“La contracultura celebra la vida supuestamente natural de los pueblos primitivos. Sus miembros llevan collares, Cintas en la cabeza, se pintan el cuerpo y visten con ropas andrajosas llenas de color; anhelan se una tribu” Vacas, Cerdos, Guerras y Brujas, Marvin Harris


Este primitivismo arrastra la colección hacia el pasado, con ecos medievales propios de un arte romántico plagado de sueños y pesadillas, obsesiones de artistas como William Blake o Henry Fuseli. También Francisco de Goya y su denuncia de la ignorancia, las supersticiones, la Santa Inquisición y la corrupción en los estamentos de poder, a través de personajes fantásticos como brujas, diablos y asnos antropomorfos, inspira una segunda parte de la colección. Y es que en épocas de crisis, económica o de valores, se mira al pasado en busca de respuestas y sobre todo de refugio. Nuestra necesidad de tener fe y esperanza nos hace creer en el poder de nuestros deseos y en el poder de un objeto cualquiera capaz de manipular el mundo y las leyes que rigen el universo en nuestro beneficio. Vivimos anclados en un pasado que ya no existe, en base a unas ideas que perdieron toda validez hace tiempo pero siguen vigentes por tradición, lo que Richard Dawkins llama el Código de los muertos.
A través de la colección realizamos un viaje a nuestro pasado con capirotes en forma de mitra, velos, fantasmas, vampiresas y princesas vestidas en sedas, chifones y flores; cubiertas de bordados con dragones, demonios, pentáculos, plantas asociadas a la brujería como el estramonio y símbolos alquímicos.

El sueño de la razón produce monstruos
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The world of magic, superstitions, amulets, sorcerers, fortune-tellers and false beliefs, in short, modern mythology. Urban legends and horror stories join popular culture and new technologies such as the Internet, replaced the oral tradition. Fear and outdated ideas leave us defenseless like children frightened by imaginary monsters and yet, fantasy becomes a safety valve that releases us from responsibility for our actions and decisions.

The first part of the collection shows references to popular culture, film and television. Naive B movies, pastiches of classics of literature where werewolves fight vampires which are actually aliens, while dark witches and zombies made suspicious scientific experiments. An apparent nonsense that in fact works as our belief system, and is that people likely to believe in the so-called conspiracy theories are likely to believe in any of them, including two contradictory theories. Who believes in ghosts also believe in the power of amulets and fortune tellers with alleged capacity to predict the future.
"The practical significance of the witch mania, was that it shifted responsibility for the crisis of late medieval society from both Church and state to imaginary demons in human form." Cows, Pigs, Wars and Witches, Marvin Harris

Our perception of the world fits preconceived ideas, altering reality so that this fits into the vision we already have of everything around us, we see only what we want to see and interpret the facts according to our values, ideologies and history, completing the gaps with a more attractive and imaginative version of the events. An idea reflected in the collection through irony, playing with known elements of popular culture. Men in black, main characters of many conspiracy theories, or FBI agents from the cult TV series The X-Files, all identified by their dark suits. Traditional tailoring in fabrics like wool cloth or terylene (tissue par excellence in the greyest Spain of the twentieth century) are deconstructed, invaded by materials and trimmings associated with tribalism and the counter-culture of the 60s: fringes, exotic skins in soft colors as baby blue (naive version of the reptilians), feathers, shells, hand-modeled animal bones reproductions and amulets.
“Counter-culture celebrates the supposedly natural life of primitive peoples. Its members wear beads, headbands, body paint, and colorful tattered clothing; they yearn to be a tribe.” Cows, Pigs, Wars and Witches, Marvin Harris

This primitivism drags the collection into the past, with medieval echoes typical of romantic art, full of dreams and nightmares, obsessions of artists such as William Blake and Henry Fuseli. Also Francisco de Goya and his denunciation of ignorance, superstition, the Inquisition and the corruption in the sectors of power, through fantasy characters as witches, devils and anthropomorphic donkeys, inspires a second part of the collection. Because in times of crisis, of values or economic, we look to the past for answers and especially for shelter. Our need to have faith and hope makes us believe in the power of our wills and the power of any object capable of changing the world and the laws that govern the universe to our benefit. We live trapped in a past that no longer exists, based on ideas that lost all validity long ago but remain in effect by tradition, what Richard Dawkins called the Code of the Dead.
Through the collection we made ​​a trip to our past with miter-shaped caps, veils, ghosts, vampires and princesses dressed in silks, chiffons and flowers. They are covered with embroideries of dragons, demons, pentacles, plants associated with witchcraft as the stramonium and alchemical symbols.

The Sleep of Reason Produces Monsters
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